En este proyecto realizado en Carré Castellers 9, Tarragona, abordamos una reforma integral centrada en la integración de tres espacios: cocina, lavadero y una sala anexa sin uso definido. El objetivo principal fue abrir y articular estas estancias para aprovechar al máximo la luz natural proveniente del lavadero y conseguir un ambiente diáfano, luminoso y funcional.
Partiendo de una distribución compartimentada, eliminamos barreras visuales y unimos el lavadero con la cocina, a la vez que abrimos la sala anexa para convertirla en un espacio de apoyo a la cocina: un punto de reunión o desayunador. Para mantener privacidad y al mismo tiempo permitir el paso de luz, incorporamos puertas con vidrio traslúcido y una puerta corredera vista en acabado cala blanca con ranurado y uñero inox, que deja pasar la iluminación sin mostrar el interior de forma directa.
El mobiliario se diseñó en acabado blanco brillo para potenciar la sensación de amplitud. La disposición en L responde a la geometría alargada de la estancia: torres a la derecha (nevera vista en blanco, horno y microondas en torre), un módulo persiana semicolumna con persiana de aluminio blanca para aprovechar ese rincón habitualmente poco práctico, y una secuencia de muebles bajos con cajones que optimizan almacenamiento.
La encimera es porcelánica imitación roble y Neolith La Bohème en zonas de trabajo, combinada con un suelo porcelánico en tonalidad roble y zócalo a juego. La placa de cocción se instaló junto a una campana decorativa de 90 cm para una extracción óptima; la fregadera está bajo encimera inox, con grifo inox y módulos apaisados superiores con iluminación LED independiente para zonas de almacenaje.
Se ejecutó un falso techo en toda la zona integrada (cocina, lavadero y sala anexa) con diferentes pantallas LED: más grandes en cocina y puntos menores en la salita, creando diversas escenas lumínicas. El lavadero se mantuvo en su posición contigua al fregadero con lavadora integrada en blanco y muebles altos que ocultan caldera y contador, dejando las instalaciones ordenadas y ocultas.
En la sala anexa conservamos la carpintería de aluminio existente y colocamos un bloque de columnas suelo-techo que incorpora congelador oculto y una zona de mesa para comidas puntuales, convirtiendo el espacio en un apoyo real a la cocina.
Este tipo de intervención, pensada y ejecutada dentro de una reforma integral, aporta mayor luminosidad, continuidad visual y soluciones de almacenamiento adaptadas al uso cotidiano. Si quieres más información o valorar una intervención similar en tu vivienda, contacta con nosotros.