En esta intervención en Altafulla actuamos sobre la planta baja del ala derecha de una vivienda unifamiliar con un objetivo claro: ampliar la cocina y conectar el baño desde el recibidor, eliminando el pasillo que fragmentaba el espacio. La propuesta buscó maximizar la luz natural, la funcionalidad y la continuidad material entre zonas.
Se demolieron las particiones que separaban la cocina, el pasillo y la sala polivalente, y se tapió la puerta que comunicaba el baño con el pasillo. Para mantener la comodidad de uso se abrió un acceso desde el recibidor mediante una puerta batiente en roble con cristalera y se instaló una puerta corredera interior en roble para el baño, optimizando los espacios de paso y permitiendo el paso de luz desde el ala opuesta.
La nueva cocina integrada configura un espacio único en L perimetral con una isla central de 2,00 x 0,95 m que integra placa y fregadero. El mobiliario perimetral en blanco mate cuenta con iluminación LED bajo muebles altos, máximo número de cajones bajo encimera y muebles hasta techo para optimizar el almacenaje. Se generaron dos alturas en el falso techo para alojar la campana de techo con salida de tubo de 150 mm, manteniendo un acabado homogéneo gracias al falso techo general con circuitos de encendido independientes.
Se priorizaron materiales de comportamiento y estética duradera: pavimento imitación madera en tonalidad roble, encimera porcelánica efecto madera (modelo Neolith La Bohème) y fosa decorativa en roble que armoniza con el mobiliario. La isla incorpora cajoneras profundas en los 60 cm dedicados a zona de trabajo y una sobrecolgadura para taburetes con asiento y respaldo en madera lacada negra y patas en roble.
Los electrodomésticos se integraron con soluciones paneladas: lavavajillas integrado, torre de horno y microondas, y una columna de frigorífico y congelador side-by-side de 60 cm cada uno (1,80 x 0,60 m cada módulo). Una columna adicional oculta la caldera para mantener un frente limpio.
El antiguo baño completo se reconvirtió en un aseo de cortesía: se suprimió el plato de ducha, se colocó un mueble suspendido en una madera ligeramente más oscura, sanitario suspendido y revestimiento continuo de microcemento para evitar juntas. Grifería, pulsador y accesorios en acabado cromado y pavimento uniforme con la cocina garantizan continuidad visual y facilidad de mantenimiento.
Se reubicaron radiadores (debajo de la ventana y un radiador vertical decorativo junto al acceso), se instalaron zócalos blancos, interruptores integrados en blanco y una lámpara colgante en negros y dorados sobre la zona de comedor informal. Además, una lama de madera con filtro negro en la pared del fondo aporta calidez y textura.
El resultado es un espacio diáfano y funcional que combina almacenamiento eficiente, iluminación zonificada y soluciones técnicas discretas que mejoran el confort y la habitabilidad. Esta intervención forma parte de nuestras reformas integrales orientadas a optimizar la relación entre estética y uso.
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