La cocina contaba con una distribución lineal, una barra parcialmente desaprovechada y un falso techo resuelto en dos niveles. Parte del espacio disponible no podía utilizarse plenamente y faltaban módulos de almacenaje y superficies de trabajo. El objetivo era reorganizar la estancia, ganar capacidad, integrar los elementos técnicos y mejorar la continuidad visual sin sustituir los electrodomésticos que todavía podían aprovecharse.
La intervención de esta reforma de cocina planteó una nueva distribución en L, con módulos caceroleros y una zona de trabajo adicional junto a la columna de frigorífico y horno-microondas. Se unificó el falso techo a un solo nivel, incorporando iluminación LED, y se llevaron los muebles hasta el techo. También se integraron la campana y el calentador en muebles altos, se ocultaron los cubos de reciclaje bajo el fregadero y se añadió iluminación bajo los muebles. La ventana nueva de PVC y la puerta corredera completan la actualización funcional del conjunto.
Pavimento: pieza de 60 × 60 cm en tonalidad gris.
Revestimiento: cerámica blanca rectificada de 30 × 90 cm en las paredes vistas; paredes ocultas por el mobiliario enyesadas.
Mueble: muebles bajos en blanco mate y muebles altos en Nox C01 de Alvik, con tonalidad roble.
Encimera y frontal: Ascale Maquiavecchia Gold, con vetas ocres y grises sobre fondo blanco.
Fregadero: modelo bajo encimera en Silgranit, acabado blanco.
Grifería: acabado blanco.
Iluminación: pantallas LED integradas en el techo e iluminación LED bajo los muebles.
La nueva distribución aprovecha mejor la geometría de la estancia y transforma una composición lineal en una cocina en L con más cajones, módulos de almacenaje y superficie de trabajo. El mobiliario hasta el techo permite utilizar todo el volumen disponible, mientras que la integración de la campana y el calentador reduce la presencia visual de los elementos técnicos.
La combinación de los muebles bajos blancos, los altos en acabado roble y la encimera con vetas ocres y grises aporta continuidad y contraste. El techo unificado mejora la lectura del espacio y permite distribuir la iluminación de forma más ordenada. También se mantienen los electrodomésticos existentes que seguían siendo aprovechables, renovando únicamente la campana, la placa, el fregadero y el grifo.
Este tipo de intervención demuestra cómo una redistribución precisa puede mejorar la capacidad y el uso diario de una cocina sin ampliar su superficie. Si quieres valorar una reforma similar, cuéntanos tu caso y te proponemos soluciones adaptadas.